El traumatismo craneoencefálico
El
traumatismo o como muchos autores prefieren denominarlo “ Enfermedad Traumática ”, representa un grave problema de salud
pública en los países desarrollados y subdesarrollados. Dentro de este grupo de
procesos el “ Traumatismo
Craneoencefálico “
( TCE ) constituye la primera entidad como causa de
mortalidad.
Se considera que cada siete
segundos ocurre un TCE y una
defunción cada cinco minutos, muy particularmente entre la población joven;
además contribuye al fallecimiento, de al menos el 45% de los casos de
politraumatismo.
En la Sociedad en que nos ha
tocado vivir, el desarrollo tecnológico en los diversos ámbitos también ha
supuesto un notable incremento de los riesgos de TCE. Estos riesgos tan elevados
están relacionados con el desarrollo industrial, la construcción o el
trafico desorbitado de nuestras ciudades y carreteras.
Son pocos los estudios sobre el impacto económico que esta
enfermedad acarrea; en 1980 el costo en los EE.UU fue de cuatro millones de
dólares; en 1984 aumentaron entre nueve y doce mil quinientos millones de
dólares, esto no es de extrañar y que en ese País cada año se diagnostican dos
millones de TCE en el servicio de urgencias.
Sin embargo, es difícil aun en
los países desarrollados hacer frente a esta situación mediante planes
nacionales, dado que carecemos de información suficiente sobre aspectos básicos
como ¿donde? y ¿cómo? se producen los accidentes o ¿ con qué? frecuencia y
gravedad, y otras interrogantes que a pesar de los esfuerzos realizados en
grandes centros no se pueden solucionar.
La morbilidad y las secuelas
también son muy frecuentes e importante por su trascendencia sociofamiliar,
laboral y económico. Esta morbilidad adquiere además un enorme significado en
las secuelas físicas y psicológicas, por lo tanto en la dignidad de la persona
enferma.
¿Que entendemos por Traumatismo Craneoencefálico?
Se define como traumatismo
craneoencefálico a la lesión física o deterioro funcional del contenido craneal
debido aun intercambio brusco de energía mecánica.
Esta definición incluye causas
externas que pudiesen resultar en conmoción, contusión, hemorragia o laceración
del cerebro o del tronco del encéfalo hasta el nivel de la primera vértebra
cervical.
¿Cuándo consideramos un Traumatismo Craneoencefálico Grave?
El Trauma Craneoencefálico,
grave se ha convertido en las Unidades de Terapia Intensiva en el paradigma de la
patología Neurológica Aguda, sufriendo
en los últimos 25 años, cambios y avances en el manejo de esta entidad
patológica.
La letalidad depende del tipo
de TCE., siendo la global de
1,5%. Pero la del TCE. Grave oscila entre 40-60%, encontrándose en los países
subdesarrollados superior al 80% y está más relacionada con factores
secundarios como trastornos respiratorios graves asociados y shock
hipovolèmico.
Existe una forma para
determinar el nivel de conciencia de estos paciente y por ende el pronostico,
corresponde a la Escala de coma de
Glasgow (ECG), abarcando de 3
puntos (Coma Profundo) hasta 15 puntos (conciencia normal).
Si la ECG es menor a 8 se considera un trauma craneoencefálico grave;
moderado, si la estancia en el hospital es de 48H00 o más y se da uno de los
siguientes factores: Cirugía Craneal, Tac anormal o ECG de 9-12; y trauma leve si la ECG es entre 13-15.
En realidad el TCE leve sé subclasifica en: Leve real
si la ECG es de15 y Leve de alto riesgo si la ECG es entre 13-14.
Independientemente de su
gravedad, los TCE. pueden ser
clasificados en su ingreso a emergencias:
Bajo Riesgo: Casos asintomáticos; Cefalea;
Vértigo; hematoma, laceración o abrasión del cuero cabelludo; ausencia de los
criterios de riesgo moderado o alto.
Moderado Riesgo: Cambio en el
nivel de conciencia en el momento del traumatismo o con posterioridad a este,
cefalea progresiva, intoxicación por alcohol o drogas, historia no fiable o
inadecuada sobre el mecanismo del traumatismo, edad por debajo de los dos anos
( salvo que el traumatismo sea muy trivial); convulsión postraumática, vomito,
perdida de la memoria después del trauma, lesiones faciales graves, signos de
fractura en la base de cráneo, sospecha de maltrato infantil, lesiones
penetrantes leves en el cráneo, fracturas craneales.
Alto Riesgo: Nivel de conciencia deprimido
y no atribuible con claridad al alcohol, drogas u otra causa, signos
neurológicos focales, disminución progresiva de la conciencia, lesiones
penetrantes severas en el cráneo.
CONCLUSIONES:
Un hecho preocupante en muchos países es la
carencia de información sobre algunos aspectos epidemiológicos del traumatismo
craneoencefálico que son admitidos internacionalmente como fundamentales para
la planificación de programas para disminuir su grave impacto en morbilidad,
mortalidad, asistencia sanitaria y costo económico.
Se desconoce el número real de
casos que fallecen en el lugar del accidente y no hay estudios necropsicos que
valoren el papel del alcohol y otros agentes psicoactivos en estos casos, por
ello la confirmación del nivel de alcoholemia y estudiar la presencia de drogas
psicoactivas debería ser una practica rutinaria.
Tampoco se conoce
sistemáticamente si en los casos por accidentes de tráfico el conductor u
ocupante del vehículo llevaba el cinturón de seguridad abrochado, si había y
funciono el airbag, o si el conductor de un vehículo de dos ruedas o su
acompañante usaron el casco.
Todas estas consideraciones
justifican la necesidad de iniciar la creación de registros de trauma; centralizados
en los grandes hospitales con una área geográfica de referencia importante.
En ellos podrían estudiarse un
conjunto mínimo de variables y hacer un
seguimiento a medio y largo plazo de los TCE
identificados en las diversas áreas hospitalarias de ingreso de estos tipos de
paciente
TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO LEVE:
|
POTENCIALMENTE GRAVE
|
DR ALBERTO
VALAREZO CH.
Neurocirujano
La definición de TCE leve en la literatura medica es
confuso, algunos estudios lo definen como perdida momentánea de la conciencia
después del trauma craneal, otros lo definen como prolongada amnesia postraumática.
En cambio
que el traumatismo craneoencefálico
potencialmente grave es todo
impacto craneal aparentemente leve con probabilidad de deteriorarse neurológicamente
en las primeras 48 horas postraumátismo.
Generalmente se acepta como TCE leve a todo paciente cuyo nivel de
conciencia de acuerdo a la Escala de Coma de Glasgow (ECG) es de 13 a 15.
Se estima que un millón y
medio de americanos experimentan anualmente TCE considerado leve,
y que al menos el 10% de los pacientes con TCE
finalmente severo fueron capaces de hablar después del accidente.
Desde una perspectiva
diferente algunos autores han establecido que el riesgo de complicaciones
neurológicas graves en los TCE leve oscila del 1% al 3%. Así por
ejemplo en la serie estadística de Mendelow, sobre 865 TCE inicialmente alertas y orientados, un 1.3 % desarrollaron hematomas intracraneales.
El llamado Síndrome
Concusional Postraumático puede causar serias disfunciones Psicosociales ya que
los síntomas pueden incrementarse hasta un mes después del trauma y durar hasta
3 a 6 meses, los síntomas más comunes son insomnio, cefalea, irritabilidad y
fatiga
La importancia de identificar este grupo de TCE leve de alto riesgo, es de alertar y tomar en cuenta como grave hasta
que el examen neurológico y el diagnostico por imagen nos de la pauta de
clasificarlos en TCE leve o TCE leve de alto riesgo.
Por lo tanto esto nos
demuestra que los enfermos con mayor probabilidad de recibir inadecuados
diagnósticos y tratamientos no serian los mas graves ya que estos son
plenamente identificados, sino los inicialmente menos severos.
Puesto que el objetivo del
tratamiento de los TCE leve es el
mismo que el de los graves (Conseguir un resultado optimo previniendo el daño
cerebral secundario) es necesario desarrollar protocolos que facilitando la
detección precoz de las complicaciones no sean prohibitivamente onerosos o
extremadamente molestos para el paciente. Para ello deben determinarse
previamente los eventos que son marcadores de gravedad en los TCE leve.
Factores de Riesgo:
Variables
Clínicas: Aunque existe factores extracraneales capaces de deteriorar el estado neurológico
de un traumatizado, el elemento determinante de la evolución neurológica en un TCE leve radica en la presencia , o
ausencia, de una lesión intracraneal traumática.
Por lo que respecta al mecanismo lesional las opiniones son
discrepantes. Mientras que para algunos el riesgo de un hematoma en un adulto
es mayor tras las caídas que en los accidentes de tráfico, para otros los
adultos atropellados o lesionados en colisiones de bicicletas con automóviles,
son el grupo con mayor probabilidad de presentar lesiones intracraneales.
En torno a la edad si existe amplia coincidencia en
la bibliografía. La posibilidad de un hematoma en los TCE leve es de 2 a 3 veces mayor en un adulto que en un
niño. Si el paciente tiene mas de 60 años el riesgo relativo de deterioro
neurológico es mas alto incluso 10
veces superior.
La perdida transitoria de conciencia es en opinión de algunos autores
un predictor clínico independiente de anormalidades en la Tomografía Axial
Computarizada (TAC), o al menos un
factor que multiplica el riesgo relativo por dos.
La amnesia o perdida de la memoria de duración superior a 5 minutos,
se asocia con un riesgo de 3.3%. El
valor predictivo positivo se incrementa hasta el 60% cuando coexisten amnesia y agitación;
en ausencia de la primera la agitación supone
una probabilidad de lesión intracraneal
del 16.7%.
Las cefaleas o dolores de cabeza, y los vómitos son también síntomas valiosos al estar ligados a
incrementos del riesgo de deterioro
neurológico.
De los signos de la
exploración clínica el mas destacable es el
nivel de conciencia hasta tal punto que es utilizado para clasificar la
gravedad del TCE. Desde 1989 los
pacientes con una ECG de 13 hasta 15 puntos son considerados como TCE Leve. Sin embargo, en los últimos
años después de varias publicaciones se consideran leves los TCE con ECG 14 a 15 puntos, ya que los
pacientes con 13 puntos que han sufrido perdida de la conciencia, o presentan
amnesia, registran un 40.3% de
anormalidades tomográficas, o un 32 %
de lesiones intracraneales y 10%
precisan de intervenciones Neuroquirúrgicas,
por lo que parece que lo mas adecuado es catalogarlos al menos de moderados.
En los pacientes con 14 puntos
de la ECG, la cuantía de anomalías
intracraneales es de 16 %. Aunque
una ECG de 15 puntos no excluye la
presencia de patología cerebral traumática, los hallazgos son mas infrecuentes,
del 5.9% al 13% de lesiones
tomográficas incluidas fracturas. No obstante, debe tenerse en cuenta que una ECG de 15 no es equivalente a un estado
mental normal, ya que el enfermo puede estar algo aletargado o presentar déficit
de memoria.
Actualmente se considera TCE leve de alto riesgo aquellos
con ECG 13 y 14 con algún
tipo de anormalidad aguda demostrada en
tomografía cerebral o Rx. craneal , así como los paciente con ECG 15 con presencia de fractura
craneal.
Los signos focales son considerados también variables clínicas de alto
riesgo, particularmente si se asocian a fractura craneal y edad superior a 60
años o agitación.
Recomendaciones:
Tras la anamnesis, exploración
y clasificación de un traumatismo
aparentemente leve surge dos decisiones cruciales: Admitir al paciente para observación hospitalaria o remitirlo a su
domicilio y cuando consultar con el Neurocirujano, para ello se debe de
tomar cuenta lo siguiente:
Ø
Confusión o depresión de la conciencia.
Ø
Fractura Craneal.
Ø
Signos o síntomas neurológicos.
Ø
Dificultad en la asistencia del paciente Ejm: Ingestión de alcohol,
drogas, antecedentes de
epilepsia o enfermedad psiquiátrica, u otras condiciones medicas que puedan enmascarar el
nivel de conciencia.
Ø
Paciente con algún tipo de lesión cerebral aguda demostrada en tomografía así
el paciente se encuentre con ECG de
15 puntos.
Ø
Todo paciente mayor a 60 años de edad.
Ø
Paciente con trauma facial.
“La amnesia temporal después
del trauma con total recuperación no es indicación de ingreso”.
Conclusiones:
Ciertos pacientes con TCE leve, tienen probabilidades
significativas de considerarse de alto
riesgo, por lo tanto la acuciosidad
del medico de emergencia en saber diferenciarlos es clave para poder prevenir o
predecir complicaciones y saber que pacientes se deben de ingresar a
observación y cuáles deben ser interconsultados al medico Neurocirujano.
Además la sintomatología antes mencionada permitirá
al lector ponerse en alerta para saber que un TCE leve puede acarrear lesiones cerebrales serias e inclusive la
muerte del traumatizado.
me gusta mucho este tema
ResponderEliminarsi pos muy bueno y tambien importante =)
ResponderEliminarGran trabajo... muy interesante
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